
Reflexión de una estudiante
del 2° semestre de la Maestría en Psicoterapia Infantil
CESIGUE, Xalapa, Ver
Quizá es que la violencia se ha generado por siglos… si no es que a lo largo de la historia principalmente por el miedo… este sentimiento o emoción surge, creo yo por ser más que el “otro”, por tener más que el otro, o por miedo a no pertenecer.
A veces me pareciera ser espectadora de una obra teatral en donde los buenos siempre han de luchar con los malos, y en toda esta obra también siempre me he preguntado de donde inicia todo esto. Y la respuesta que hasta hoy he obtenido es que nos hemos hecho incapaces de poder ver quienes somos y nos hemos dedicado a luchar. A luchar desde una cuestión personal con nuestras propias emociones, hasta luchar con las emociones, sensaciones e ideologías de los demás. Creo que hemos depositado la capacidad de ser felices en cuestiones materiales y de poder. Nos han inculcado que si no tenemos todo ello no somos nadie; alguien debe temernos para ser respetados; sin embargo, hago alusión a la frase de una amiga sabia que me dijo un día: NO HAY RELACIONES FELICES HAY INDIVIDUOS FELICES FORMANDO RELACIONES… entonces me doy cuenta de que todo parte de un Si mismo.
Yo veo el trabajo como psicoterapeuta infantil como el trabajar en el pequeño lo contrario a lo que hemos aprendido muchas generaciones por muchos años, hemos aprendido a odiar, a competir, a compararnos; por lo tanto, se puede lograr aprender lo contrario, creo que es una buena oportunidad para iniciar sembrando semillas que dan inicio a una nueva generación… cómo?
Ayudando al pequeño a que aprenda a verse, observarse a ser consciente de si y de su medio, a encontrar dicha en si mismo que no aprenda a buscar afuera, si no que aprenda a ir adentro para compartir fuera con su medio y ser constructores y creadores de muchas individualidades felices dispuestas a compartirse entre si.
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