
Mtro. Enrique Magaña Olán
CESIGUE, Villahermosa, Tabasco
Nuevamente se me brinda la oportunidad de escribir en este espacio, me agrada la idea de escribir en torno a mi oficio, y como ello puede brindar una idea tanto a quienes compartimos la profesión como a quienes dependen de ella.
He venido pensando en estos días acerca de cuando los días nos parecen más negros y estos días se prolongan haciéndose semanas e incluso meses. La expresión “no es mi día” o “ya no veo una buena”, son las situaciones constantes que nos agobian.
La mayoría quisiera vivir sin conflictos, sin problemas; sin embargo, a menudo vivimos como tales las situaciones que se nos presentan en la vida las cuales muchas de las veces no resultan de nuestro agrado. Algo que me ha sorprendido es conocer el significado de la palabra “problema”, ésta es una palabra derivada del griego proballein, arrojar hacia delante. Así, un problema es todo aquello que no solucionamos, que no hacemos consciente, con lo que no nos enfrentamos y que dejamos para más adelante o dejamos guardado por ahí sabe Dios dónde. Bien, pues de acuerdo a su raíz, se trata de una proyección que, como un proyectil, antes o más tarde regresa a nuestras vidas en forma de destino; afirmó Jung que en su momento, lo que no se hace consciente regresa a nuestras vidas en forma de destino, mal que nos pese, a menudo somos nosotros mismos quienes al no resolver los problemas los proyectamos y los vamos a localizar más adelante con una nueva actitud en donde los miramos como conflictos reales mostrándonos ésto que no nos agrada y que se ha quedado ahí para enseñarnos.
La psicoterapia Guestalt en cambio nos lo plantea desde otra idea, la del vacío fértil (vacío fértil, indiferencia creadora), tal como Perls lo tomó de Friedlander. Claudio Naranjo, parafraseando a Perls, aporta: "La terapia guestáltica es la transformación del vacío estéril al vacío fértil". Aquí añado lo que Perls dice en palabras de Heissenberg: "¡Los hechos observados cambian por el simple hecho de ser observados!" Dar espacio y atender lo que uno experimenta, así como reconocerse autor de la propia acción, es la vía por la que el vacío estéril -al que nos abocamos huyendo de nosotros mismos- puede llegar a su polaridad: el vacío fértil. El vacío fértil es el germen de la percepción no programada y de la respuesta creativa. Accedemos a él relajando y dejando caer las respuestas automáticas, desentrañando los pensamientos locos y encarando la angustia que sentimos frente a la nada.
Este vacío creador tiene infinitos nombres, los físicos lo llaman campo unificado, los budistas Sunyata, los hindúes lo llaman Purusha, Shakti o Maya, dependiendo de la tradición, los toltecas lo llaman las emanaciones del Águila, los católicos Virgen Inmaculada o Espíritu santo, los cultos paganos Gran Madre, y los ateos espirituales de ahora lo llaman el Secreto, aunque el Secreto nunca fue tal secreto.
Existe un cuento que nos muestra de alguna forma la situación de la que se habla renglones arriba:
Esta historia nos habla de una princesa (simbolizando nuestra afligida alma), la princesa quien por la razón que fuera no hablaba en lo absoluto con su padre, el Rey, quien suponía haber intentado casi todo incluyendo regalos maravillosos. Cierto día el nombrado monarca, buscando opciones decide simular una revuelta, así que convocó a sus ministros, quienes fieles a su rey llevan a cabo el plan, envolviendo entre la muchedumbre a la princesa, quien en ese momento trae a su recuerdo el poder y control que su padre ejercía sobre sus súbditos, y que al calor de la turba se tornaron en malas intenciones y llenos de cólera (en el cuento estos súbditos representan nuestros problemas), al saberse agredida la princesa grita urgiendo la ayuda de su padre, al final la princesa ya no tuvo más problemas.
El rey puede ser la representación de nuestra fuerza interna, de nuestra conciencia profunda, la parte de nosotros que en muchas ocasiones hemos olvidado y con quien hemos roto relaciones. Lo cierto es que los problemas son parte de la energía agresiva esa que nos invita a buscar, que nos empuja hacia delante, que nos invita a crecer, es bueno entonces encontrarnos en la fase de atolladero como dicen otros autores, parte del trabajo del terapeuta consiste en brindar apoyo y soportar a sus pacientes para que él mismo con sus recursos usando su parte preactiva y asertiva disfrute con paciencia a esperar que este momento en donde todo se mira gris nos conduzca a buscar las soluciones, ésas que están en la parte profunda de nuestro interior. Recordemos no hay errores solo feedback.
Villahermosa Tabasco Invierno de 2012.
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