
Recientemente, Goleman nos
explica que tenemos de manera natural una capacidad de empatía primaria, que a
través de ciertas neuronas, llamadas neuronas espejo, nos permite percibir de
manera natural las emociones de otras personas, siempre y cuando les pongamos
atención. Si bien la falta de atención es precisamente uno de los problemas
contemporáneos, desde nuestro punto de vista, la empatía puede desarrollarse
como un buen hábito que nos lleva a la comprensión si se tiene cuidado en lo
siguiente.
Primero, reflexionar si en
nuestra escala de valores está o puede agregarse precisamente el valor de la
comprensión; esto quiere decir, si le damos, antes que otra cosa, importancia a
los demás o a cómo se puedan sentir. Si esto no fuese posible, difícilmente
podríamos desarrollar la habilidad empática, pues los siguientes puntos
dependen antes que todo de la voluntad. Sólo a partir de esta primera
consideración podemos practicar los siguientes pasos, los cuales componen lo
que denominamos habilidad empática.
1. Atención. Es decir,
incorporar el hábito de esforzarnos por estar atentos a las emociones de los
demás (o de la persona con la que estamos interactuando) cuando esto sea
oportuno o sensato; darnos cuenta cuando alguien que está con nosotros está enojado, triste, preocupado o influido
por cualquier experiencia emocional. Luchar un poco contra esa indiferencia
hacia los demás, característica de los ambientes sociales contemporáneos.
2. Respeto. En segundo
lugar, respetar su estado emocional, ya sea enojo, tristeza o cualquier otro;
esto es indispensable para trabajar con las emociones del otro. Primero,
establecer nuestros propios límites, para esto, el valor del respeto es fundamental.
3. Acuse de recibido.
Después de respetar la emoción que estamos percibiendo en la otra persona,
hacérselo saber (insisto, con respeto, decirle que nos dimos cuenta de su
enojo, por ejemplo); esto es como si acusáramos de recibido su mensaje
emocional. El hacérselo saber no significa que lo comprendamos o que queramos
proseguir con el encuentro; sólo implica que nos dimos cuenta y que respetamos sus
emociones; igual posteriormente sabremos si nos conectamos o sintonizamos, o si
por el contrario, lo evitamos (o como se dice cotidianamente, no nos
enganchamos).
4. Entendimiento. El cuarto
paso es intentar entender el motivo de su
enojo, ya sea porque nos lo dice, para lo cual deberemos escucharlo con
atención, es decir, escucharlo empáticamente; o por la obviedad de los hechos,
esmerarnos en interpretarlos razonablemente. Entender no significa comprender,
es sólo ubicarnos con un interés elemental, sin compromiso, en los motivos de
la,persona con quien estamos
sosteniendo una relación humana; podemos incluso no estar de acuerdo con él o
ella, pero sí entenderla.
5. Comprender. El último
paso será el tratar de comprender la causa de su enojo y esmerarnos en ponernos
en su lugar, que es el significado de la empatía, que como vemos, sí nos puede
llevar a la comprensión. Estamos hablando en este último paso de llevar a la
práctica un verdadero valor derivado del amor o de la amistad; ese
"compartir los sentimientos o emociones de otros, sentirlas como
propias", es realmente difícil, si no tenemos el valor de la comprensión,
pues seguramente es la base de las relaciones
humanas que trascienden.
Si comprendemos a nuestros
semejantes entendemos sus enojos, sus molestias, los intereses que siendo por
lo general legítimos (al menos para ellos), subyacen detrás de sus reacciones
emocionales; podremos incluso, con nuestra voluntad y con nuestros valores,
generar hacia ellos buenos sentimientos de comprensión, de respeto o
tolerancia; podemos incluso actuar en consecuencia de nuestros valores, aunque
nos genere algún compromiso. En esto conviene recordar que como los sentimientos
tienden hacia el largo plazo, las relaciones humanas sustentadas en buenos
sentimientos también serán de largo plazo, además de altamente satisfactorias.
Oriza Vargas J. (2014). Relaciones humanas: valores personales, inteligencia emocional y social. México: Trillas
Comentarios
Publicar un comentario