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Hay de dolores a dolores

Psict. Diana Loyo Rodríguez Maestría en Psicoterapia Infantil Especialidad en terapia de pareja En el catálogo de los dolores encontramos una gran variedad… El dolor de un raspón que surge unos segundos después del golpe; otros que están escondidos, esperando cualquier señal para salir a hacerse notar. Hay dolores mudos; otros son payasos…de esos que prefieren pasar como risa para no llorar. Hay dolores por muertes, que a veces son negados, otras veces despreciados y otras tantas rechazados. Hay otros dolores que son como tumores benignos, que están ahí pero realmente no estorban o hacen algún daño. Hay dolores repentinos, provocados y otros tantos necesarios. Hay otros que se cargan cual mochila o bultos del mercado. Dolores que van gritando…como grita aquel niño que vende periódicos. Hay dolores aplazados y otros sin fecha de caducidad. Hay de dolores a dolores. El dolor de eliminar algo que al mismo tiempo matará algo en ti. Ese es un gran dolor. Dolores sor...

La falta de memoria del amor

“¿Por qué no dejas nunca de hablar de mis pasados errores?”, le preguntó el marido a su mujer. “Yo pensaba que habías perdonado y olvidado”. “Y es cierto. He perdonado y olvidado”, respondió la mujer. “Pero quiero estar segura de que tú no olvides que yo he perdonado y olvidado”. Un diálogo: El discípulo: “¡No te acuerdes de mis pecados, Señor!”. El Señor: “¿Pecados? ¿Qué pecados? Como tú no me los recuerdes… Yo los he olvidado hace siglos”. El amor no lleva cuenta de las ofensas. Referencia Bibliográfica Mello,A. (1982).  El canto del pájaro. México: Sal Terrae. págs. 159.

No cambies

Durante años fui un neurótico. Era un ser angustiado, deprimido y egoísta. Y todo el mundo insistía en decirme que cambiara. Y no dejaban de recordarme lo neurótico que yo era. Y yo me ofendía aunque estaba de acuerdo con ellos, y deseaba cambiar, pero no acababa de conseguirlo por mucho que lo intentara. Lo peor era que mi mejor amigo tampoco dejaba de recordarme lo neurótico que yo estaba. Y también insistía en la necesidad de que yo cambiara. Y también con él estaba de acuerdo y no podía sentirme ofendido con él. De manera que me sentía impotente y como atrapado. Pero un día me dijo: “No cambies. Sigue siendo tal como eres. En realidad no importa que cambies o dejes de cambiar. Yo te quiero tal como eres y no puedo dejar de quererte”. Aquellas palabras sonaron en mis oídos como música: “No cambies. No cambies. No cambies… Te quiero…”. Entonces me tranquilicé. Y me sentí vivo. Y, ¡oh maravilla!, cambié. Ahora sé que en realidad no podía cambiar hasta encontrar...

Hacer a la otra persona y a la relación lo más importante en tu vida.

Miguel y Catalina habían estado casados por veinticinco años. Ambos eran exitosos en su profesión, con cuatro hijos que se llevaban varios años de separación. Miguel y Catalina eran padres maravillosos que veían por sus hijos y acudían a todas sus actividades. Habían hecho un gran trabajo con los hijos, y todos iban muy bien. Sin embargo, gradualmente, a través del tiempo su relación se fue centrando exclusivamente en los hijos. Raramente salían los fines de semana, y si lo hacían, iban con otras parejas cuyos niños eran amigos de los suyos, o iban a funciones y actividades dirigidas a niños. Casi no pasaban tiempo solos, no manejaban conflictos y no pensaban sobre lo que su relación necesitaba. Pensaban que eran  felices y se sentían muy orgullosos por los logros de sus hijos. Pero había un gusano escondido en la manzana de Miguel y Catalina. Algo estaba pasando en su relación y ni siquiera lo registraron debido a que al principio era muy vago. Debido a que no había...

Esperando que llegue el amor

Geneen Roth Melisa tiene 44 años. Tiene un marido, una hija, empleo, una casa en las montañas, y un amante casado. Su amante, así como su padre, siempre está amenazando con dejarla. Su amante, así como su padre,  es alguien a quien espera, con quien desea pasar su vida, cree que la salvará de su miserable cotidianidad. Está convencida que si estuviera casada con su amante y no con su esposo, estaría sexualmente satisfecha, sería comprendida y apreciada en su complejidad, de la misma manera que estaba convencida de que si hubiera vivido con su padre, habría sido una aventura maravillosa –una vida sin lágrimas, castigos o tareas- Melisa dice que quiere vivir con su amante. Su amante dice que no sabe lo que él quiere. A veces le dice que va a dejar a su esposa, y otras le dice que lo mejor es que se olviden uno del otro, y otras veces le dice que no puede vivir sin ella. Melisa espera. Melisa sabe esperar. Ella pasó 15 años esperando hablar con su papi perfecto de nuevo. Si M...

Quiero ser un papá perfecto

Psict. Diana Loyo Rodríguez Maestría en Psicoterapia Infantil Especialidad en terapia de pareja "Quiero ser un papá perfecto"...qué bueno. Qué bien. Querer ser un papá perfecto es una hazaña que puede exigir mucho a quien la quiere llevar a cabo e incluso frustrante...y más cuando dentro de esa perfección piensan que no deben cometer errores. Ahí la hazaña se vuelve imposible...y qué bueno. ¿Quieres ser un papá "perfecto"? Empieza siendo capaz de reconocer cuando te equivocaste o tomaste una decisión que no fue la mejor en torno a la crianza de tu hijo: algún grito...algún castigo mal colocado...alguna crítica o algún límite no puesto. Después, acércate y enséñale como él puede afrontar sus propios errores. Enséñale a través de tu "lo lamento" y tu "me equivoqué". Eso te hará, un gran papá.  Tu perfección estará en tu imperfección y tu habilidad de reconocerla.

Lo agridulce de la melancolía

Psict. Diana Loyo Rodríguez Maestría en Psicoterapia Infantil Especialidad en terapia de pareja En la comida se encuentra lo que sabe dulce, lo salado, lo picoso y algunas veces de mala suerte, se encuentra lo echado a perder.   Hay quienes se atreven a combinar sabores, como el agridulce. Suenan opuesto, lo cual hace más curioso que se puedan combinar.  Eso pasa con la melancolía. Es la combinación de una alegría terminada con un recuerdo dosificado. Es la sensación de haber vivido algo que pareciera ya no ser.   Es un "ya fue" de la mano con un "qué bueno que fue". En la melancolía encuentras el amarillo y el gris. La risa y el llanto. Y sentirlos ambos a la vez es retador; es osado; irreverente. En la melancolía encuentras lo que fue y ya no es; lo que es y no será; algún deseo abortado, algún sueño apalabrado...algún ideal cambiado. Por lo tanto. Dichosa o dichoso de sentirla porque querrá dec...

Que el amor siempre habite en ti...

Psict. Diana Loyo Rodríguez Maestría en Psicoterapia Infantil Especialidad en terapia de pareja Que el amor siempre habite en ti...ya sea en un recuerdo, en una caricia del día o en una ilusión por nacer. Que el amor siempre habite en ti...ya sea en la cicatriz, en la herida o en la cura. Que el amor siempre habite en ti...en el caos, en el acomodo o en el orden. Que el amor siempre habite en ti... en el perdón, en la soberbia o en la ceguera. Que el amor siempre habite en ti... en el invierno, a las 4:00 am o bajo la luna. Que el amor siempre habite en ti... cuando suena el despertador, cuando suena el claxon, cuando alguien grita. Porque si el amor habita en ti cuando ocurre todo eso, tu vida será mejor... tu vida no carecerá de problemas; pero tu vida será mejor. Si habita en ti en un recuerdo, significa que ya viviste el amor.  Si habita en ti en una herida, sanará sin que se infecte. Si habita en ti en el orden, apreciarás lo que vives. ...