Gunder Andersson Rev. UNO MISMO. 1994. No.138 Lágrimas de varón Para el nuevo hombre argentino es un problema que en los últimos años su historia haya sido reescrita fundamentalmente por el movimiento femenino. Se difundieron ciertos mitos que han cobrado cuerpo. Por ejem plo: Los hombres no tienen sentimientos o, al menos, no pueden hablar de ellos. No saben llorar. Solo están inte resados en los artefactos téc nicos. Se meten en guerras internacionales y construyen grandes buques como si nada. Recuerdo haber visto llorar al padre de mi mejor amigo en el verano de 1953. Los hombres de campo ciertamente no lloraban a diestra y siniestra —tampoco lo hacían las mujeres— pero yo no me di cuenta de que estaba presenciando un hecho histórico. Dicen que somos mudos, que nos faltan palabras para expresar nuestros sentimientos con las mujeres. Y a veces somos mudos, pero esto se debe a que no queremos decirle a la mujer en cuestión que esta equivoca...