José Antonio Ramón Calderón* El egoísmo es el resultado de un ego, o centro, cuyo único interés es el de nutrirse y crecer, expanderse y permanecer. Imaginemos a dos hombres que por separado caminan en un bosque. Repentinamente escuchan el hermoso canto de un pájaro. Llamados por el canto se encaminan para tratar de conocer a quien lo emite. Después de algunos minutos de búsqueda ambos logran ver el hermoso pájaro multicolor cuyo canto es en verdad placentero. Uno de los hombres, ante el hecho descrito, podría querer atrapar al hermoso animal, enjaularlo, y llevarlo a su casa. Una vez en su casa podría regocijarse sabiendo que ningún otro hombre, al menos en la vecindad, posee un pájaro igual al suyo. También podría surgirle la idea de invitar a sus amigos para mostrarles a su pequeña presa, ya que ésta por su bello plumaje y por su hermoso can...