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Mostrando las entradas con la etiqueta parentalidad

Las tres formas en que los niños aprenden

Yo sostengo que los niños aprenden de sus padres en tres formas, de las cuales los padres normalmente sólo toman una en cuenta y se centran en ella. Primero, los niños aprenden de la naturaleza de las relaciones que los padres desarrollan con ellos. Esta es la forma en que la mayoría de los padres piensan, se concentran en ella y comprenden el impacto que tiene en el desarrollo de sus hijos.     Segundo, los niños observan la forma en que sus padres interactúan entre ellos, y de esta manera aprenden sobre relaciones íntimas. Al observar la forma en que sus padres se tratan uno al otro, los niños aprenden lo que significa estar casados, ser amigos, estar en una re- lación. Aprenden a involucrarse en el conflicto, así como otras ideas y habilidades de las relaciones interpersonales. Los padres a menudo toman esto a la ligera y no le dan suficiente importancia a la forma en que interactúan uno con el otro y cómo esto afecta a sus hijos. El pa- rentaje no sólo implica l...

Quiero ser un papá perfecto

Psict. Diana Loyo Rodríguez Maestría en Psicoterapia Infantil Especialidad en terapia de pareja "Quiero ser un papá perfecto"...qué bueno. Qué bien. Querer ser un papá perfecto es una hazaña que puede exigir mucho a quien la quiere llevar a cabo e incluso frustrante...y más cuando dentro de esa perfección piensan que no deben cometer errores. Ahí la hazaña se vuelve imposible...y qué bueno. ¿Quieres ser un papá "perfecto"? Empieza siendo capaz de reconocer cuando te equivocaste o tomaste una decisión que no fue la mejor en torno a la crianza de tu hijo: algún grito...algún castigo mal colocado...alguna crítica o algún límite no puesto. Después, acércate y enséñale como él puede afrontar sus propios errores. Enséñale a través de tu "lo lamento" y tu "me equivoqué". Eso te hará, un gran papá.  Tu perfección estará en tu imperfección y tu habilidad de reconocerla.

Más que un juguete

Psict. Diana Loyo Rodríguez Maestría en Psicoterapia Infantil Especialidad en terapia de pareja El juguete es más que el bebé de plástico o unas piezas para armar. El juguete será el objeto, el medio a través del cual un niño se desarrolla. No es solo el que la niña quiera un bebé de plástico; quiere verse como cuidadora, como mamá. No es solo que el niño quiera unos cubos, quiere desarrollarse como creador de algo. No es sólo una caja de lavadora, es la necesidad de sentirse en un refugio o transporte que lleve lejos a otro lugar interno. Entonces el juguete es mucho, mucho, mucho más que solo un objeto. A lo mejor ahora entenderás más el apego de los niños a sus juguetes, sus reacciones cuando sin mayor razón se los quitan; su dolor cuando se rompen; su nostalgia cuando lo recuerdan. Entenderás ahora más la ilusión de la lista de navidad y la enorme fe con la que lo piden al soplar las velas. Mediante el objeto del juguete un niño acomoda s...

En los tres primeros años de vida se sientan las bases del aprendizaje de las normas

Ana T. Jack «Pobre, es muy pequeño, solo se está divirtiendo», dice el padre enternecido, mientras su retoño de un año de edad destroza con gran alegría el último libro de Eduardo Punset, que ha robado de la mesilla de su madre… Pero reaccionar así es un error. Está científicamente  comprobado que entre los cero y los tres años se forma la personalidad del niño y, entre otras cosas, se sientan las bases del aprendizaje de los límites. Al principio, en los primeros meses de vida, se trata de adquirir rutinas relacionadas con la comida, el sueño o el baño. Son las primeras normas que conoce el bebé, y también las que le hacen sentirse seguro y protegido. Antes de cumplir un año, además, reconocerá sin problemas un no rotundo o un sí claro, por lo que con estos dos simples monosílabos se puede comenzar a guiar su conducta. Eso sí, a partir del primer año empezará a calibrar hasta qué punto sus padres son firmes con las normas. «Eso no se toca», le dirán. Y él, retador, hará el g...

Reflexiones sobre el amor (Parte II)

Patricia Vidal Ruibal El amor es una fuerza energética que intenta pasar a través de nosotros y, cuando no lo logra, su estancamiento genera sufrimiento y síntomas. Todos hemos experimentado en algún momento el amor que no pudo ser expresado, por ejemplo: frente a una perdida repentina el corazón parece partirse, y la sensación de estar confuso es como decir: “¿y ahora qué hago con lo que está en mi corazón”? Es el amor que no sabemos dónde ponerlo. Hasta que la vida nos enseña y nos regala oportunidades para dejar fluir el amor al servicio de la vida, si es que hacia allí decidimos mirar. Existe un nivel de amor en la fuerza subyacente que nos dio la vida, en la unión de un hombre y una mujer: el amor espiritual que nos trasciende. Y creo que existe otro nivel del amor que se mezcla con otras afectividades, y que experimentamos de manera más consciente, resguardándolo a través del ego. Los niños absorben estas distorsiones que el ego ha generado en los adultos que lo rode...

Reflexiones sobre el amor (Parte I)

Patricia Vidal Ruibal El comienzo…. En los últimos días de la primavera, una pareja de palomas eligió la ventana de mi baño para crear su nido. Ha sido un regalo para mí observar cada día el encanto de la vida que fluye hacia adelante, propiciando la llegada de las nuevas generaciones. Pude observar como traían cada ramita, y como la hembra levantaba las plumas de su cola llamando a su compañero, en una danza seductora, y entonces él de a ratos la visitaba, colaborando con alguna ramita, y a la vez que copulaban y respondían al llamado de la naturaleza, construían juntos el lugar para cuidar de la vida. Así, paso a paso, también pude ser testigo de la tarea de la madre y la tarea del padre en el sostén de sus hijos, durante el tiempo necesario para que ellos volaran y ocuparan su lugar en la vida. Fue un bello aprendizaje observar tan de cerca la sagrada tarea de la preservación de la continuidad de la especie, y por lo tanto la vida toda. Al depositar los huevos, que ...

Cuando tu ganas, yo gano y cuando tú pierdes yo pierdo

Shostrom, E . Eugenia se está yendo a la escuela con una chaqueta muy ligera y la mañana está bastante fría. Ante la situación su madre le pide que se ponga el abrigo. “Esa chaqueta es demasiado ligera” le dice. De inmediato, la adolescente replica: “no tengo ningunas ganas de ponerme un abrigo”. Y el adulto contestará: “Soy tu madre y harás lo que yo digo. Te pondrás un abrigo.” Y Eugenia le dirá terminantemente: “para nada.” Con esto tienen para convertirse en enemigos mortales. Si la madre gana, la adolescente se enojará, vociferará, se irá a su clase furiosa con todos los adultos y posiblemente pensando en la forma en que puede vengarse de toda su familia y de todos los adultos de escuela. Es posible que se haya puesto el abrigo, pero sólo tres cuadras. Si, por el contrario, la adolescente es la que gana esta guerra no declarada, la que estará furiosa será la madre. Es muy posible que se pelee con su marido por no haber obligado a su hija a portarse bien y se dedicará a p...

El cambio de responsabilidad

Shostrom, E . El objetivo que se pretende lograr con el enfoque centrado en la actualización para educar a nuestros hijos es, desde luego, que estén actualizados cuando lleguen a la madurez. El crecimiento paralelo del padre nunca debe cejar en el proceso. El padre actualizador también debe estar  en proceso de crecimiento, de ser humano y falible y de desear una vida plena. Sus necesidades y sentimientos deben ser siempre igualmente importantes que los del niño. Declaración de Derechos del Padre Actualizador 1.     Coopera con nosotros; no sigas siendo más joven de lo que eres haciéndote el inútil o el tonto. Danos la sensación de que podemos crecer juntos y de que podemos contar contigo para que finalmente te independices de nosotros. 2.     Recuerda que la firmeza en la educación va en serio. Posiblemente tengas que afirmar tu independencia diciendo que “no, pero tenemos un límite ”. 3.     Estamos tratando de zaf...
Etiquetas Angela Tormo “No digo que no debamos amar a los padres, porque también se puede amar a personas que nos han perjudicado sin querer. Hay padres a los que en realidad no se puede amar y otros bastante amables, aunque hayan cometido muchas equivocaciones”. (Erich Fromm) A veces los niños tienen conductas indolentes, sucias, agresivas… pero llamarles vago, guarro o pegón no contribuirá a erradicar ese comportamiento, sino todo lo contrario. Mientras se conserve la etiqueta de esa incapacidad, se tiene una disculpa hecha a medida para evitar el esfuerzo. Se mantendrán en ella pues pensarán: “si creen que soy un vago ¿para qué me voy a esforzar?” esto es la profecía autocumplida. El concepto que los padres tienen de sus hijos es captado rápidamente por estos y condicionará sus sentimientos personales y su conducta. Las etiquetas son muy fáciles de poner pero muy difíciles de quitar. En la familia se refuerza muy poco el comportamiento adecuado de los niños y se presta at...