Etiquetas Angela Tormo “No digo que no debamos amar a los padres, porque también se puede amar a personas que nos han perjudicado sin querer. Hay padres a los que en realidad no se puede amar y otros bastante amables, aunque hayan cometido muchas equivocaciones”. (Erich Fromm) A veces los niños tienen conductas indolentes, sucias, agresivas… pero llamarles vago, guarro o pegón no contribuirá a erradicar ese comportamiento, sino todo lo contrario. Mientras se conserve la etiqueta de esa incapacidad, se tiene una disculpa hecha a medida para evitar el esfuerzo. Se mantendrán en ella pues pensarán: “si creen que soy un vago ¿para qué me voy a esforzar?” esto es la profecía autocumplida. El concepto que los padres tienen de sus hijos es captado rápidamente por estos y condicionará sus sentimientos personales y su conducta. Las etiquetas son muy fáciles de poner pero muy difíciles de quitar. En la familia se refuerza muy poco el comportamiento adecuado de los niños y se presta at...