Como una manera de enfatizar la importancia del desarrollo de la autoestima de los niños, deseo relatar la historia del capullo. Cada niño es como un árbol joven que necesita sol, lluvia, insectos, aves y nutrientes de la tierra, para crecer fuerte y saludable. En primavera, los capullos aparecen en el árbol. Cada niño produce muchos capullos. El florecimiento de los capullos depende parcialmente de la inversión de los padres en el niño y su habilidad de nutrir estos vulnerables capullos bebés. Algunas veces los capullos se abren por un momento solamente, como cuando el niño toma una lección de violín y dice que lo odia. Algunas veces, los capullos se abren por más tiempo, como cuando el niño se interesa en los animales y con el apoyo de los padres, ese interés se convierte en parte de su vida, con terrarium peces, perros o gatos. Ese capullo puede que se cierre en la adolescencia o más tarde. Algunos otros, sin embargo, permanecen abiertos toda la vida. Tilly, de segundo grad...