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Mostrando las entradas con la etiqueta experiencia de vida.

"Mi primer encuentro con la Guestalt" (Parte III)

Después de su trabajo hay reacciones diversas, muy llenas de empatía o, al contrario, de agresividad. Yo expreso por mi parte, un rechazo violento frente a Martine, quien me parece dura y no disponible. Serge me invita a decírselo cara a cara, a hablarle directamente, más que hablar de ella al grupo. ¡Demasiado difícil! adorno, reparo, arreglo. Vale más ¡que me dirija a un cojín!             Yo . -¡Y bien! Tú ves (al cojín), yo detesto tu mundo, ¡yo llamo a eso una mistificación! ¡Ya me han hecho eso! Detesto que se crean fuertes, ¡cuando realmente no es cierto! Detesto que crean poseer la verdad. ¿Sabes lo que tengo ganas de hacerle a tu verdad? Triturarla, aplastarla.             Serge . -¡Hazlo en lugar de decirlo! Agarro entonces el cojín, lo tuerzo, lo piso, lo pateo y lo arrojo. Pero voy a recogerlo, ¡no he terminado de expresar mi cólera! Lo trituro, ¡lo muerdo con...

"Mi primer encuentro con la Guestalt" (Parte II)

Después de una breve pausa, y siempre a título de caldeamiento, Serge propone que dibujemos cada uno nuestro universo bajo la forma de un “mandala” –se trata de hacer figurar nuestro dibujo a las gentes y a las cosas que queremos o que son importantes para nosotros, pero también los lugares o los sentimientos, y esto de la manera que nos convenga más: figurativa o simbólica. Llevamos cada uno, una o varias hojas de papel de formato grande, lápices y fieltros de colores (de los cuales una amplia reserva permanece en el centro de cuarto) y nos instalamos; algunos en un rincón, algunos en la proximidad de otro, para entregarnos a nuestra “puesta en forma”.             Muy evidentemente, este ejercicio no requiere ninguna aptitud particular para el dibujo. Sin embargo, de vez en cuando, algunos tratan de dar rodeos argumentando su gran torpeza.             Por mi parte, ¡no est...

“Mi primer encuentro con la Guestalt” (Parte I)

  “Sensibilización por Gestalt”. Este título del seminario me había inspirado.             Curiosa en todo, me había inscrito sin saber demasiado qué poner detrás de esta palabra.             ¿Qué iría a encontrar allí? ¿Un espectáculo con sensaciones fuertes? ¿Una especie de tauromaquia cruel donde los participantes se lanzan verdades horribles a la cara? ¿Un lugar donde es indecente no quitarse el velo a pesar de las reticencias? Yo temía un exhibicionismo colectivo y seguramente malintencionado.             Podía ser al contrario, ¿Iría a encontrar un círculo más o menos mágico, preservado de cualquier sufrimiento, un mundo muy amable de compasión fraterna que curaría mis heridas?             Yo esperaba, sin creer demasiado, encontrar esta última ...

La lección de la pérdida

Un estudiante de psicología que estaba terminando la carrera se debatía interiormente debido a la perdida que supondría la muerte de su abuelo, el cual había contribuido a su educación y estaba gravemente enfermo. Según dijo, parte de su conflicto residía en la decisión de aplazar su último año de estudios para pasar más tiempo con él. Pero también se sentía impelido a terminar la carrera en aquel momento, porque estaba aprendiendo mucho sobre de la vida. — Lo que estoy aprendiendo ahora en la facultad — explicó — , me está ayudando de verdad a crecer como persona. — Si quieres crecer como persona y aprender, debes darte cuenta de que el universo te ha matriculado en un curso de posgrado de la vida llamado “pérdida” — le respondí. Al final perdemos todo lo que tenemos; sin embargo, lo que de verdad importa no se pierde nunca. Nuestras casas, coches, empleos y dinero, nuestra juventud e incluso nuestros seres queridos son solo un préstamo. Como todo lo demás, nuestros se...