Gabriela Reza Goytia Terapeuta de Niños, Adolescentes y Adultos en Vive y Crece* Cada vez que “decidimos” estamos renunciando a algo y esto es lo que hace difícil “tomar decisiones” ya que en cada decisión existe una “renuncia” y esta renuncia nos genera cierta “angustia”. Hasta en las decisiones más simples estamos renunciando; por ejemplo, al ir a comer a un restaurante y al elegir un postre, estamos renunciando al resto de los postres. Todo el tiempo estamos “decidiendo”, desde cómo vestirnos; el camino a tomar para llegar a nuestro destino; cómo organizar nuestras actividades del día, etcétera. Si a nosotros los adultos nos resulta difícil “decidir”, ahora imagínate a los niños; es por ello que hay niños que se pueden tardar mucho en elegir su menú, o en elegir qué juguete se le compre, porque lo difícil para ellos es elegir también a todo lo que van a renunciar; darnos cuenta de esto nos hará más comprensivos con ellos pero también con nosotro...