Por Samiha Shafy ¿No sería grandioso poder recordar todo? ¿Ver todos nuestros momentos más importantes, nuestras aventuras y triunfos? ¿Y si la memoria nunca se desvaneciera, sino que pudiera ser recuperada en cualquier momento, tan confiablemente como las películas en una tienda de videos? “Nadie puede imaginarse como es eso en realidad”, dice Jill Price de 42 años, “ni siquiera los científicos que me están estudiando.” La mujer de California, que tiene una memoria casi perfecta, está tratando de describir qué se siente. Empieza con una pequeña demostración de su habilidad: “¿Cuándo naciste?” le preguntan. Escucha la fecha y dice, “O, eso fue un miércoles. Hubo un frente frío en Los Ángeles dos días después y mi madre y yo preparamos sopa”. Price está sentada en The Grill, un restaurante en Beverly Hills. Es una mujer más bien gorda con cabello rubio y grandes ojos azules. Usa muchas joyas – aretes criollos de oro, pulseras de plata y una estrella de Davíd que cuelga de su...