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Mostrando las entradas con la etiqueta pareja

Lo que el amor no necesita

 Psict. Diana Loyo Rodríguez Maestría en Psicoterapia Infantil Especialidad en terapia de pareja   El amor no necesita mártires, ya para eso está el Pipila.  Ni super héroes que rescaten gente, ya para eso está Marvel.  Ni víctimas aguantadoras...ya para eso está medio México.  No necesita actrices de Televisa, ya para eso está la Gaviota.  No necesita guiones armados, ya que es una construcción en proceso...es fresco;  el amor no necesita conservadores artificiales puesto que su propios recursos lo mantienen vivo.  El amor no necesita de drogas, le alcanza y le sobra con sus propios neurotransmisores.  Entonces ¿Qué necesita el amor? ¿Qué merece el amor? El amor necesita personas responsables. Merece personas responsables. Que se hagan cargo de ellas mismas y se compartan con su pareja. Q ue sepan que el amor es una construcción y no una sopa maruchan que se hace en dos minutos. Que sepan que el amor en pareja ...

La falta de memoria del amor

“¿Por qué no dejas nunca de hablar de mis pasados errores?”, le preguntó el marido a su mujer. “Yo pensaba que habías perdonado y olvidado”. “Y es cierto. He perdonado y olvidado”, respondió la mujer. “Pero quiero estar segura de que tú no olvides que yo he perdonado y olvidado”. Un diálogo: El discípulo: “¡No te acuerdes de mis pecados, Señor!”. El Señor: “¿Pecados? ¿Qué pecados? Como tú no me los recuerdes… Yo los he olvidado hace siglos”. El amor no lleva cuenta de las ofensas. Referencia Bibliográfica Mello,A. (1982).  El canto del pájaro. México: Sal Terrae. págs. 159.

Hacer a la otra persona y a la relación lo más importante en tu vida.

Miguel y Catalina habían estado casados por veinticinco años. Ambos eran exitosos en su profesión, con cuatro hijos que se llevaban varios años de separación. Miguel y Catalina eran padres maravillosos que veían por sus hijos y acudían a todas sus actividades. Habían hecho un gran trabajo con los hijos, y todos iban muy bien. Sin embargo, gradualmente, a través del tiempo su relación se fue centrando exclusivamente en los hijos. Raramente salían los fines de semana, y si lo hacían, iban con otras parejas cuyos niños eran amigos de los suyos, o iban a funciones y actividades dirigidas a niños. Casi no pasaban tiempo solos, no manejaban conflictos y no pensaban sobre lo que su relación necesitaba. Pensaban que eran  felices y se sentían muy orgullosos por los logros de sus hijos. Pero había un gusano escondido en la manzana de Miguel y Catalina. Algo estaba pasando en su relación y ni siquiera lo registraron debido a que al principio era muy vago. Debido a que no había...

Intimidad (IV)

Juan Carlos Kreimer Un vuelco de fe Afrontar los riesgos emocionales que implica la intimidad nos requirió confianza, mucha  y de varios tipos. Confianza en cada uno de nosotros dos, en el otro y en el modelo pareja matrimonio. Confianza para aceptar que el concepto de estabilidad ya no tiene el mismo sentido que en otras épocas y que el voto “hasta que la muerte nos separe” no es una ironía ¿Quién cuando asiste a una boda, no se pregunta discretamente cuánto durarán? Ideas sobre la confianza en el matrimonio: ·          Considerar una posible disolución como algo propio de cualquier mente realista, es el primer, sutil, sabotaje a la confianza. ·          El sentido de continuidad y permanencia, aportados por el compromiso, crea la atmósfera para que florezca la confianza. ·          Aunque confiar en la pareja pueda significar cosas dis...

Intimidad (III)

Juan Carlos Kreimer Dejar ir Hace un par de años, estábamos al borde de un colapso: necesitábamos ella y yo, más intimidad, y al mismo tiempo nos encontrábamos imposibilitados para lograrla. No era que no nos la concediéramos: no se daba. Olvidé a partir de qué momento decidimos quitarnos el peso de la exigencia de “tener que tener” espacios de tiempo específicos para estar cerca. Sólo recuerdo que ambos seguimos “haciendo” mucho, pero desde una conciencia distinta: sabíamos que podíamos “volver” a él. Anduviéramos por donde anduviéramos, hiciéramos lo que hiciéramos cada uno por su lado, empezamos a sentirnos algo así como representantes de un acuerdo íntimo. La intimidad buscada aparecía bajo otras formas. Una charla en el auto, al dormirnos abrazados, en el silencio de una tarde del domingo… Al reencontrarnos, advertíamos que el otro había dado uno o varios pasos hacia sí mismo, dejaba aflorar algo que antes mantenía sumergido, nos confiaba algo más crudo. Escribió...

Intimidad (II)

Juan Carlos Kreimer Difícil amar a oscuras Al casarnos, muchos repetimos, como contrato de incondicionalidad matrimonial, eso de “te acepto para lo mejor o lo peor, en la riqueza y en la pobreza, en la salud o en la enfermedad”. Algunos lo firmamos, de puño y letra, con testigos y hasta un juez presente, en un libro público. Pero con una idea bastante remota de lo que me significaba. Porque en la práctica, nuestro amor es siempre condicional; responde más realistamente a expectativas tipo: “te aceptaré en la medida de lo que me des: que no engordes, que te tiñas el pelo de otro color, que creas lo mismo que yo, que no me rompas…” Cuando digo “te acepto para lo mejor o lo peor”, la parte que estuvo escondiendo lo peor de mi toda mi vida, por temor a no gustar y ser rechazado, podría correrse del centro y dejar lugar para que muestre mi “peor”. Al pretender más méritos con lo “mejor”, ahí donde antes yo era agradable y atento, ahora me transformo en controlador y exigente....

Intimidad

Juan Carlos Kreimer Al principio, le echábamos la culpa al trabajo. Durante muchas horas del día, del atardecer, de la noche y de los tiempos de descanso o recreación, ella y yo estábamos ocupados. Como lo que hacíamos nos apasionaba, le poníamos mucha libido. Y quedábamos muy pendientes de los resultados como medio de realización personal. Cuando nos encontrábamos, nos llevaba mucho tiempo informarnos acerca de esos temas, que olvidábamos hablar de nosotros: acerca de cómo nos sentíamos, de necesidades viscerales, de cómo estábamos con el otro, de cosas aparentemente sin importancia. Cada tanto, cualquiera de los dos reclamaba: “No tenemos tiempo para nosotros. ¿Dónde quedó nuestro espacio? Decíamos, entonces, agendar algunos momentos para estar juntos, ir a caminar solos o tomar un café y poder conversar tranquilos. El deseo de estar cerca del otro nos ayudaba a abrirnos y empezar a compartir lo que nos sucedía. Confirmábamos, incluso, que el otro estaba ahí, que nos “ve...