Brenda Ueland A quién recurrimos cuando necesitamos un consejo? No a esos amigos superprácticos, duros, que te pueden decir exactamente lo que debes hacer, sino a quienes siempre nos escuchan. O sea, a la gente más amable, menos mandona o enjuiciadora que conocemos. Y vamos a verlos porque al volcar nuestro problema frente a ellos empezamos a aprender a resolverlos nosotros mismos. Cuando uno escucha se produce una corriente alterna, y esto nos recarga hasta tal punto que nunca terminamos cansados. Escuchar nos re-crea constantemente. Por supuesto que hay individuos muy brillantes que son incapaces de escuchar. No tienen cables alimentadores en sus aparatos. Son entretenidos, pero también nos agotan. Estos actores geniales no nos dejan expresar nuestras ideas, sabidurías y risas inesperadas. Por eso, cuando alguien nos ha escuchado, nos vamos a casa aliviados y con alegría en el corazón. Esta pequeña fuen...