Jorge Viera Rev UNO MISMO El lenguaje que no alcanza A la ingratitud del hecho de intentar comunicar algo —a través del lengua je— a su objeto amado, se añade —para el amante-escritor— la desventaja de que su destinatario suele ser el tipo de lector más incomprensivo, mas exigente, y mas tonto. El amado-destinatario es aquel tipo de lector que solo quiere ver escrita la letra de su deseo. Enfrentado a una pro ducción costosa y perfectible —la carta de amor— se desinteresa de lo costoso y es incapaz de perdonar lo perfectible. Si su amante-escritor desea comunicarle que, por el momento, no puede trasponer la distancia que los separa, corre el riesgo de ser acusado de dilatorio. Si, en cambio, profiere su amor con intensidad y hace un reclamo de presencia, se expone a la calificación de exagerado, incluso falsario y, lo que es aun peor, a ocluir la capacidad de respuesta de su amado-des tinatario. Por último, si el amante-escritor sólo desea comunicar al otro su ...