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Cómo se contagia el Mal

El juicio moral que nos permite juzgar a los demás reside en región específica de nuestro cerebro. Y como demuestra una reciente investigación de Neurocientíficos del MIT liderados por Rebeca Saxe, basta con perturbar esa parte del cerebro para que la gente tenga un juicio moral diferente o más laxo. En estudios previos se había mostrado que la región cerebral conocida por unión parietal temporal (o TPJ en sus siglas inglesas) se activaba fuertemente cuando pensamos acerca de las intenciones de los demás, sus pensamientos o creencias, que es el modo que tenemos para deducir si la otra persona está actuando bien o mal (por ejemplo, aquella persona acaba de agredir a otra: ¿ha sido para defenderse, ha sido por odio, ha sido por equivocación, etc.?). En esta nueva investigación se perturbaron temporalmente la actividad de TPJ mediante la inducción de una corriente en el cerebro, inducción que se conseguía gracias a la aplicación de un campo magnético desde el exterior del cráneo. L...

Momo, Solamente otro ser humano puede ponerse en tu lugar.

"Momo" es la historia de una simple niña que defiende su derecho a dar amor: intuitivamente escucha a los otros, los acoge y les hace sentirse comprendidos. El ser humano es una realidad abierta a los demás, y por tanto depende de otros seres humanos para llegar a ser realmente persona. Momo sabe eso en su interior y brinda a otros lo que solamente otro ser humano puede darles: afecto, comprensión, amor. "Solamente otro ser humano puede ponerse en tu lugar" parece afirmar Momo en cada gesto. Los hombres grises han surgido de la falta de sentido y de la incapacidad humana de amar. Saint-Exupery afirma en “El Principito” que el tiempo que hemos dedicado al otro es lo que lo hace especial, ese es el secreto de la amistad, “lo esencial es invisible a los ojos y sólo se ve con el corazón”. Momo ve con el corazón. Su sabiduría proviene del haber vivido y haberse hecho en la relación humana profunda. Por ello su rostro parece no tener edad, pues en él se reflejan las huel...