Sólo
hay una necesidad. Esa necesidad es amar
Anthony
De Mello
Espiritualidad es
estar despierto. Desprenderse de las ilusiones. Espiritualidad es nunca estar a
la merced de acontecimiento, cosa o persona alguna. Espiritualidad es haber hallado
la mina de diamantes dentro de usted. La religión se destina a guiarlo hacia
eso.
"¿De
qué vale ganar el mundo y perder el alma?"
Piense en lo que siente cuando mira una puesta de sol, o está en
contacto con la naturaleza. Y compare eso con el sentimiento que tiene cuando
es apreciado, aplaudido, elogiado. Al primer tipo de sentimientos, lo llamo
sentimientos del alma; al segundo, lo llamo sentimientos del mundo. Piense en
el sentimiento que tiene cuando vence en una carrera o en una discusión, cuando
llega al tope, cuando tiene éxito. ¡Sentimientos del mundo! En comparación con
los sentimientos que tiene cuando está haciendo un trabajo que ama, inmerso en
un pasatiempo, leyendo un
libro, viendo una película.
Sentimientos
del alma. Piense en el tiempo en que tiene
poder, cuando es el jefe, cuando todo el mundo está mirando, y usted está allá arriba. ¿Qué especie de sentimiento crea eso?
¡Sentimiento mundano! Compare ese sentimiento
con la alegría de la intimidad, de la compañía de los amigos. Usted los aprecia sin estar preso de ellos, riendo y
divirtiéndose. Sentimientos del alma.
Los
sentimientos del mundo no son naturales, fueron inventados por su sociedad y la
mía, para controlamos. Ellos no conducen a la felicidad, son la excitación, el
vacío y la ansiedad. Piense en su propia vida. ¿Hay un solo día en que usted no
esté, consciente o inconscientemente, vuelto hacia lo que los otros piensan,
sienten o dicen con respecto a usted?
Sus
pasos están controlados; usted marcha al son de los tambores. Mire a su
alrededor. Vea si encuentra a alguien que esté liberado de estos sentimientos. ¡Sentimientos
del mundo! En todo lugar, encuentra personas en la corriente de los
sentimientos del mundo, viviendo vacías. Ganarán el mundo, pero perderán el
alma.
Un grupo
de turistas está pasando por campos deslumbrantes. Pero las cortinas del tren
están cerradas, y ellos no ven nada. Están todos ocupados en decidir quién
tendrá el asiento de honor, quien será apreciado, quién es el mejor, quién es
el más bonito, el más talentoso.
Eso
continúa hasta el fin del viaje. Si usted pudiese entender eso, seria libre,
comprendería lo que es la espiritualidad.
Entonces
descubrirá qué es la realidad, quién es Dios, pues se habrá desprendido de una
de las mayores ilusiones: la ilusión de que necesitamos ser apreciados, bien
vistos, tener éxito, tener prestigio, honra, poder y popularidad. ¡Sólo hay una
necesidad! Esa necesidad es amar. Cuando alguien descubre eso, es transformado.
Cuando
la vida se vuelve oración... cuando la espiritualidad se traslada a nuestros
actos.

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