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Bitácora correspondiente al curso introductorio


Heri A. Solís Ruíz
Estudiante de la Maestría en Psicoterapia Gestalt
CESIGUE,  Xalapa, Veracruz
Ok, confieso que la verdad después del curso teórico y de conocer  la vida y obra de Perls, me quede un tanto asombrada, al saber que la vida del  principal exponente de la Gestalt  no era la más ejemplar, y de inmediato quería salir de ahí, sobretodo porque la mayor parte de mi formación ha sido psicoanalítica y mis maestros me habían dicho que el día que eligiera una maestría no la hiciera en CESIGUE. Me sentía confundida, tenía miedo de estar equivocada y que mi elección no fuera la mejor. El día del introductorio practico, llegué con mucha resistencia, con mucho miedo, no tenía ganas de ir, un jueves antes le había dado las gracias a la terapeuta que me había acompañado durante año y medio, y ella se encargo de recalcarme que estaba en una decisión errónea, así que solo llegué al introductorio por cumplir y aún no estaba segura de si era lo que quería. El viernes en la tarde mi novio tuvo un accidente, lo cual no me dejaba concentrarme en clase y decidí salirme, ese día me acerque a Ud. y a Pablo y les dije que me retiraba, Ud. me dijo: “vete y que todo salga bien” y Pablo, me dijo: “si esa es tu necesidad, ¿es tu necesidad?”  y yo respondí: “sí, es mi necesidad”. Salí de ahí un tanto desconcertada, realmente esperaba otra reacción, esperaba que me dijeran: “No te puedes ir, si te vas pierdes derecho al introductorio y por lo tanto no puedes continuar en la maestría” no lo sé, esperaba que me dieran un motivo para confirmar que esta maestría no era para mí, jaja y me tope con todo lo contrario. Al llegar con mi novio lo comenté y me sugirió que me diera la oportunidad de conocer a profundidad las propuestas de la Gestalt, que con la acción que Ud. y Pablo tuvieron para conmigo, me estaban demostrando que esto era diferente, a los protocolos y métodos ortodoxos a los que estaba acostumbrada, que como psicóloga tenía que ser flexible y me diera la oportunidad de conocerlos, que Uds. Simplemente eran diferentes.
Al día siguiente llegué con más ánimos, con menos resistencias y mayores expectativas, durante todo el día resonaban en mí las palabras que en la tarde anterior, me habían dicho Ud. y Pablo, aún no podía creerlo que tuviesen esa apertura y flexibilidad, a lo largo del día me fui familiarizando con Uds. Y al llegar a  la representación de la máscara me hizo reflexionar acerca de mi forma de relacionarme con los demás, y de algunas cosas que no me había dado cuenta pero que ahora sé que debo llevar a revisión, el ejercicio de los ojos cerrados no lo pude disfrutar, porque me cuesta trabajo confiar en los demás  y la verdad por más que lo intenté aún tenía cierta desconfianza  hacia mis compañeros, no me sentía segura, y pensaba que se iban a burlar de mí. Ese día creo que me di cuenta de muchas cosas, y que por más intentaba negarlas salieron muy claras y tuve que reconocerlas y aceptar que necesito trabajarlas. Fue un día realmente agotador, llegue directo a dormir.
El domingo llegué con aún más expectativas, con muchas ganas y con mucho entusiasmo, me divertí mucho con las dinámicas y antes de entrar al salón tomé la decisión de “hacer el ridículo” de que no me importara que dijeran los demás, que si iba a hacer las cosas las iba a hacer bien, que yo iba a divertirme ese día, decidí que iba a realizar la dinámica que pusieran, y que lo iba a hacer con la mayor disposición y todo el entusiasmo, y las primeras dinámicas estuvieron súper relax para mi, y al llegar a la dinámica en la que teníamos que saltar tuve una sensación de alegría al querer hacerlo, y me di cuenta que esta dinámica muchas veces la pusieron en la universidad y nunca la realice por miedo a caerme, pero esta vez algo diferente había dentro de mí, era algo casi inexplicable, no tuve desconfianza del grupo, sabía que estaba en manos seguras y que no me iban a dejar caer, esta vez algo había cambiado y estoy segura que era yo; y al llegar mi turno, no lo pensé y pasé, aún no creía que lo estaba haciendo y al llegar al otro lado me sentí bien conmigo misma y agradecida con mi grupo porque me habían ayudado a confiar en ellos, y de repente… alguien todo la cuerda y tuvimos que regresar… es como si el destino me hubiese dicho: “ vas de nuevo, para que veas que si lo hiciste una vez, lo puedes volver a hacer las veces que sea necesario”; en otro momento me hubiese molestado, irritado o enojado conmigo misma, pero esta vez todo era diferente, me dio mucha emoción volver a repetir el ejercicio, y nuevamente lo logré, y me sentí muy bien conmigo misma, me di cuenta que soy capaz de realizar cambios y hacer las cosas que yo decida. El domingo fue muy especial para mí, fue un día muy enriquecedor, fue un día de cambios y de descubrimientos.
Creo que con mi actitud logré realizar el ejercicio y pude aportar ideas sobre el acomodo de las personas que nos hicieron el favor de ayudarnos a pasar.
Entre todas las cosas de las que me pude dar cuenta, es que estaba muy equivocada respecto al concepto que tenía acerca de la maestría, que faltan muchas cosas por trabajar en mí, y que estoy convencida que quiero estudiar en el CESIGUE.
Muchas gracias Lenny, gracias por tu actitud tan pacifista e inspiradora, gracias por ser promotora de cambios en mí, esto apenas comienza y ya he empezado a notar cambios. Que Dios te bendiga siempre!!!!!!!!!




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