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Proceso práctico del curso Introducción a la Gestalt



Niza Rendón Flores
Psicoterapia Gestalt
Primer semestre
CESIGUE,Xalapa,Ver.

A lo largo del primer fin de semana, tuve la primera parte del curso Introducción a la Guestalt, que implicaba todo el fundamento teórico, antecedentes, formación y consolidación de ésta técnica. Siendo que al leer la primera lectura, me dio un panorama de lo que podría llegar a ser el módulo práctico.

El primer día del trabajo en grupo, llegué muy ansiosa porque desconocía qué íbamos a hacer, pero era una ansiedad en el buen sentido, de querer que comenzara cuando antes. A lo largo de las dinámicas de ese día, tuve diversos descubrimientos.
Por ejemplo, con el juego de las pelotas me dí cuenta que soy bastante sociable, y no tengo problema por relacionarme con otras personas, pero también me di cuenta que soy de las personas que organizan al grupo, es decir, líder pero no imponiendo, sino que trato de mediar para que se llegue a un término la actividad.

En el trabajo de la clasificación, al llegar a la parte de los valores y actitudes, me costó trabajo en cierta forma porque considero que no llego a un punto radical, sino que me voy adaptando y ajustando de acuerdo a la situación en la que me encuentre inmersa. Como otra actividad que fue reveladora para mí dentro de ese día fue el seleccionar y ser seleccionados en diversas situaciones, porque en cierta medida si me importa lo que la gente piense de mi, y veo que realmente en poco tiempo si proyecto una imagen de ser líder, así como una persona responsable para la realización de actividades académicas, pero para actividades de carácter más social, como fiestas, salidas, no tanto.

El segundo día, al inicio parecía ser un día igual de tranquilo como el día anterior, pero conforme pasaban las horas, se fue poniendo muy agotador. Lo más rescatable dentro de mi proceso, fue la actividad de las máscaras, pues desde que nos decían que con que con qué máscara nos solemos presentar al mundo, no me fue tan difícil poder identificarla; al tener que representarla de manera plástica, igual me fue muy sencillo, porque en algún otro proceso de terapia llegué a trabajar un poco sobre esa temática (aunque más enfocada al cuerpo), pero al terminarla de construir, y comenzar a ver las máscaras de cada uno, me sentí muy fuera de tono, que hasta me llegué a incomodar de mi propia máscara. Algo que me contrarió y a la vez me relajó, fue el ver la máscara de Regina, que era casi igual a la mía, y al verla tuve mucha empatía e identificación con ella. Al ir caminando con la máscara, y al estar en una fiesta, con la indicación de divertirnos, fue muy fuerte para mí, porque la misma máscara no me permitía formar parte del juego, y me frustró mucho el ver como los demás se podían divertir y yo no. Todo eso me hizo pensar respecto a cómo soy en la vida, la manera en que me he perdido de muchas experiencias, tanto alegres como tristes por no querer mostrar lo que pasa en mi interior, por querer dar una imagen fuerte de mi, y no verme vulnerable, pero lo que me di cuenta es que ya no quiero ser siempre la niña fuerte, porque eso me ha generado mucha contención que no es sana y me ha desgastado mucho, porque me preocupo más por los demás, antes que por mí misma.

Por otra parte, durante el ejercicio hubo muchos momentos en que me quise quitar la máscara porque se me tornó muy incómoda al hacer estos descubrimientos, pero cuando comencé a hacer contacto con mis sentimientos, comencé a llorar y ya no me la quería quitar, porque no quería que vieran mi condición, pero también descubrí que ya estaba muy agotada y cansada de siempre querer mostrarme como si nada hubiese pasado, por lo que decidí destruirla.

El último día, yo me sentía muy agotada por todo lo que se había generado en mí el día anterior, pero conforme paso el día me fui involucrando a las dinámicas. En general con el trabajo realizado, me cayeron muchos veintes, a grandes rasgos descubrí que soy líder, sobretodo en situaciones en que nadie toma la batuta y hay desorganización, pues me desespera que no se haga nada y prefiero tomar las riendas para que se organice el trabajo de manera óptima y lo más ágil posible. También corroboré que me molesta e incomoda la gente que sólo crítica (de que no funciona lo que se está haciendo en este caso en particular), mas no propone alguna otra solución.

En cierta forma me gusta imponer, porque soy un poco acelerada en situaciones de retos, porque suelo ser muy competitiva, y busco muchas soluciones, y cuando proponen tengo apertura para probar algo nuevo, pero la falta de decisión por parte de los demás integrantes, así como el que lo propone, igual me desespera porque eso siento que no ayuda para llegar a ningún punto.

Tomando como base ésto, en la vida que llevo, no suelo ser tan así como me mostré ese día, debido a que si hay algún otro líder, lo dejo tomar esa postura porque no me gusta tener confrontaciones ni que haya “drama” (sobre todo si es de los lideres que se imponen y tienen un carácter pesado y grosero), pero de una u otra forma veo la manera de involucrarme cuando algo no me parece.

También veo que no suelo tener la misma vitalidad cuando me tienen encasillada de una forma tan cerrada, porque cuando trato de romper ese esquema, las caras de sorpresas ante mi carácter me disgustan mucho, porque me creen de una sola manera, aunque en ciertos contextos, prefiero mantenerme con esa imagen en la que me tienen para que no me falten el respeto.

Como conclusión, considero que estos últimos dos fines de semana fueron de muchos descubrimientos sobre el cómo soy, cómo me relaciono con mi exterior (temática que me comentaron que tenía más descuidada durante la entrevista en el proceso de selección), y cómo afectan mis actitudes ante los demás. Al darme cuenta de muchas cosas, me genera una inquietud y necesidad de querer cambiar muchas cosas, para poder optimizar mis relaciones tanto familiares, laborales, amistosas, y personales. 

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