Natalia
Medina Ortiz
3er
semestre Maestría en Psicoterapia Gestalt
Reporte
de la materia Bioenergética y Procesos Corporales
CESIGUE,
Xalapa, Ver.
El
ciclo de movimiento adopta experiencias diseñadas para transformar la conducta
adictiva y convertirla, de sustituto inconsciente e insuficiente de la
satisfacción de las necesidades, en una acción consciente y satisfactoria. La
lectura plantea que al movernos en él, no sólo nos despertaremos por la mañana
sino que también lo haremos el resto de nuestra vida.
Cuando
comencé a leer esta lectura, debo confesar que presté poca atención, pensando
que yo no tenía adicción a ningún tipo de sustancia, pero, cuando te encuentras
en el camino de buscar tú propia leyenda personal, como dice Paulo Cohello, el
universo entero se encuentra conspirando para que lo logres, y Dios mismo
coloca en el camino las señales necesarias, es por eso que segura estoy, nada
es casualidad….
Abandoné
esta lectura a la mitad…
Y
viví lo siguiente:
Hacía
tiempo venía trabajando en terapia individual el cómo me cuesta relacionarme
con los varones, porque al comenzar una relación de cualquier tipo me siento
enamorada y proyectaba esto mismo en el otro. Esto se ha repetido durante años
y parecía siempre vivir como necesitada de elegir a alguien como el depositario
de estas emociones, reales o no….
Hace
poco contraté para unas actividades a un varón con tendencia homosexual… pensé
que no me pasaría lo de siempre, por esta misma circunstancia, pero me
equivoqué… no fue así, y comenzó la “misma historia”… mi proyección de una u
otra forma era recibida por la otra persona, pero había un factor diferente en
esta ocasión, la persona no sólo se dio cuenta sino que me enfrentó… al verme o
sentirme en otra dimensión, me confrontó: ¿qué te pasa?¿no sé en donde estás
pero aquí no? ¿y no sé que estés pensando pero si necesitas decirlo, dilo?”....
Me
sentí tan expuesta y comenzó el dolor de mi cuello pero de una forma inusual,
sentía como si algo quisiera salir de ahí, unos lazos que tenían una profunda
necesidad de enlazarse al otro, de pertenecer al otro… Me pude detener en ese
momento y observarme, era tan fuerte que en un instante comenzó a darme temperatura,
me congestioné y no podía respirar…. Pero podía percibir en mí con toda
claridad como salía de mí esta energía que quería llegar al otro y que por
primera vez estaba siendo regresada a su lugar. Mi amigo homosexual no recibió
mi proyección y con esto me dio un gran regalo.
Me
sentí tan mal, que regresé a mi casa. Tuve tiempo de sentir en mi cuerpo ese
dolor, lloré porque me parecía insoportable, creí que algo me pasaría,
comprendí entonces cómo el hecho de no aceptar esta experiencia de dolor en mí,
me hacía buscar una adicción…. Llegué a mi casa, me encerré en mi cuarto y
comencé a hablar frente al espejo, eso menguó el dolor…. Entonces COMPRENDÍ
TODO!!! Encontré una pieza más…
Cuando
era niña pasaba la mayor parte del tiempo encerrada en un cuarto. Lo que me
acompañaba era un gran espejo que había…. Yo jugaba, inventaba historias, casi
siempre de príncipes que me rescataban… imaginaba a las personas y los diálogos
y al jugar frente al espejo lograba algo, actuar a las personas y sus sentimientos
por mí…. Y al mismo tiempo ser yo quien los recibía…. ¡¡¡¡ Es tan claro
ahora!!! Aprendí a verme a mí y a verme con los sentimientos que yo quería que
sintieran por mí…. Me convertí en una experta de la proyección y adicta a la
emoción de ser rescatada por el príncipe, adicta más aún a la fantasía…
Retomé
entonces la lectura….
Y
las palabras que han hecho un gran cambio en mí, son:
“Una
necesidad crea una corriente energética en el cuerpo, y para resolverla esta
corriente de energía debe contrarrestarse con un contenedor o con un vínculo.
Ej, Cuando se toma a un bebé y se lo sostiene en brazos, se crea un vínculo de
amor, calor y protección. Esta acción
por parte de quien ofrece cuidados es una respuesta primaria que hace saber al
niño que allí afuera hay alguien que responde a sus necesidades de ser cuidado
y protegido. Sin embargo cuando no se satisfacen las necesidades de tal
vínculo, la energía del cuerpo sigue fluyendo al espacio. Esta energía
desvinculada provoca un temor primigenio, una sensación parecida a la de caer
al vacío. Y esta sensación desatada en el cuerpo es lo que las personas
intentan evitar con la práctica de la Adicción. El elemento
adictivo-movimiento, conducta, creencia o sustancia, proporciona cierto
sentimiento de vinculación sensorial”…
Este
es uno de los más grandes “Darme cuenta” que he tenido en todo mi historial
terapéutico. Me he sentido muy diferente a partir de esto.
He
comenzado a intentar regresar a la realidad, ahora si estoy consciente de que
escucho más mi voz que la del mundo, no es ningún pretexto, ni nada es excusa,
pero me comprendo por que no logro hacer las cosas cada que estoy en mi casa
encerrada en el cuarto, la razón por la que estoy atrasada en compromisos,
tareas, mi tesis… el 90% de mi tiempo se me iba en zona de fantasía….
Aprendí
tanto de esta lectura, esta experiencia tan fuerte que había vivido me hizo
pasar por todos los pasos en un tiempo corto: Conciencia sensorial,
asimilación, aceptación, y acción…
Pero
no es tan fácil… Siento pánico cada que intento soltar mi apego…
Aún
estoy atorada en la aceptación…
Aceptar,
serenidad, todo lo que he hecho, me cuesta aceptar las consecuencias de mi
comportamiento ante las relaciones, no hay culpables… pero si relaciones rotas,
en mi caso…
Al
vivir en zona de fantasía me alejé de mi experiencia, ahora estoy en eso,
asumiendo mi responsabilidad, aceptándome, entendiendo que la satisfacción es
estar conmigo y mi experiencia, no tanto el contenido. Estoy aprendiendo que la
experiencia de mí misma, es una fuente de gratificación.
Asumir
que los sentimientos son míos y no creados por los demás. Estoy contenta
pensando que me estoy abriendo al amor verdadero si logro mantenerme aparte de
la experiencia de los demás. No responsabilizando a los demás de la manera en
cómo me siento. Como expresa la lectura en la “Danza del cuerpo”, llegué a
convencerme de que mis pensamientos tenían el control, y no yo.
Acepto
que me es necesario aprender a dialogar, a conocer como es el intercambio de nutrición con el otro. Eso sólo lo puedo
lograr afuera y despierta, hacer oscilar la atención y comprometerme a sentir y
expresar mi experiencia de forma incondicional.
Tengo
mucho entusiasmo de dialogar, no sé ni cómo o por dónde empezar, pero deseo
dialogar con la vida, para que mi corazón se abra, entre en él más vitalidad y
florezca la capacidad de amar.
También
estoy en acción, me estoy comenzando a mover en el mundo. Deseo que mi presencia se convierta en una
fuerza para un cambio positivo en todo lo que me rodea.
Necesito
asegurarme que el cambio que se ha producido será incorporado a mi vida diaria
y a mis relaciones, poner en práctica mi despertar y transmitir mi mensaje a
otros.
Caldwell, Ch. 1999. Habitar
el cuerpo. Urano:España
Antología de Bioenergética y Procesos Corporales

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