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¿Qué es para mí enseñar Terapia Gestalt?

Carmen Vázquez Bandín
Junto con las características, podríamos llamar <<objetivas>>, que creo necesita tener cualquier formación práctica y vivencial, destacaría dos elementos que considero básicos para la formación de terapeutas gestálticos:
·       Transmitir la pasión y la fascinación por la Terapia Gestalt.
·         El apoyo continuo a cada estudiante según sus características.
Separar y distinguir cada uno de los puntos anteriores no me resulta una tarea fácil.
Cuando llego a un grupo de formación, de mi propia escuela o de otra escuela, busco la manera de que nos sintamos <<campo>>. Después de veinte siglos de pensar y vivir en términos individuales e intrapsíquicos no es algo que resulte fácil, podría resumirlo diciendo que me muestro accesible, disponible. Pienso que los primeros minutos configuran todo el taller. Durante estos pocos minutos cada estudiante, sin ser muy consciente de ello, se centra en lo fenomenológico del formador y hace sus proyecciones. Equipara lo que <<ve, oye y siente>> con uno de sus modelos de autoridad, con sus modelos de formador, con sus modelos ideales, con sus necesidades… Aquí comienza el precontrato de nuestro self-en-acción del grupo.
En cada grupo concreto suele haber un tema concreto, pero no es el contenido que yo tengo <<preparado>> lo que más interesa; es importante para mí saber a quién va dirigido, quiénes son mis <<compañeros/as de campo>>. Es inútil enseñar algo si no se sabe a quién se enseña o qué necesitan.
Continúo el precontrato con interacciones con cada uno de los estudiantes, <<me personalizo>> con cada uno de ellos como se personalizan cada uno de ellos conmigo. Estamos empezando a crear la trenza del self-en-acción.
El resto, siempre construido sobre la disponibilidad y mostrarme accesible que serían el apoyo, va por sí solo.
Me viene a la cabeza una metáfora, una fantasía: un grupo de formación es como un baile <<de sociedad>> en el salón de un palacio: la paredes, la ornamentación, las grandes lámparas, el salón con todos sus detalles y su grandiosidad…, serían los conceptos de Terapia Gestalt; la música (el vals) que llega y cautiva a todos sería el apoyo al grupo, la anfitriona (yo) estoy disponible para bailar con cualquiera que sienta que sus pies empiezan a moverse, que se da cuenta de que su necesidad es algo más que escuchar y sentir la música y contemplar el salón. El salón permanece todo el tiempo del grupo, la música nunca se detiene, bailar es algo siempre posible y… ¡¡ninguna coraza tiene por qué convertirse en calabaza!! (¡¡ Algunas veces, sí ocurre, a mi pesar!!).
La idea fundamental es que no es posible el contacto. Ni el crecimiento, ni el aprendizaje, ni la asimilación, etc., si no existe previamente un apoyo. Un radio no se oye si no se enciende previamente. Un coche no se mueve si  no se enciende antes el motor. Un calentador no da agua caliente si no está encendida la llama. Solo es posible que se despliegue el proceso de contacto, y por lo tanto el aprendizaje, la asimilación y el cambio, si antes existe el apoyo suficiente y específico en el campo.
Este apoyo lo podemos definir como disponibilidad y accesibilidad al otro, reconocimiento y aceptación de su propia individualidad, de su singularidad.
Algunas ideas gestálticas generales en las que baso mi concepto de apoyo:
·    Sin un apoyo suficiente, constante y específico no es posible el contacto.
· Matizar y tener claro la diferencia entre promesa y realización, intención y compromiso, elección y consecuencias.
·  La fascinación, definida como <<la actividad en la que uno se compromete y que no se puede abandonar, ya que el self, en su totalidad, está implicado en completar la situación que implica la realidad.>>[1]
· La creencia en que potenciando la parte sana y positiva de la persona, ésta será capaz de vencer sus dificultades.
· La espontaneidad en el campo; como suelo decir, ser una <<marioneta>> del campo, no ser una <<marioneta>> del otro o de uno mismo.
·  La consecuencia, el resultado de la etapa de contacto final del proceso del self, es el amor. [2]
· La fe en el campo por encima de la seguridad individual y de la confianza. [3] Y entiendo por fe <<saber, más allá de la simple conciencia, que si se da un paso más, seguirá habiendo un suelo bajo nuestros pies>> [4] , y esto hace que no se tenga ninguna vacilación al actuar.

Referencia bibliográfica
Vázquez, C. (2008). Buscando las palabras para decir: reflexiones sobre la teoría y práctica de la Terapia Gestalt. Madrid, España: FARESO.




[1] PHG II, 5, 12, 5
[2] VÁZQUEZ, BANDÍN, Carmen: El amor, Octubre, 2003.  (pendiente de publicación)
[3][3] VÁZQUEZ, BANDÍN, Carmen: La vocación de terapeuta gestáltico, septiembre, 2003 (pendiente de publicación).
[4] PHGII, 8, 6, 2. 

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